«Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular…»
Julio Cortázar escribía esto en sus famosas instrucciones para subir una escalera. Lo que el autor describía con tal poesía son, en realidad, dos conceptos técnicos fundamentales que definen nuestra movilidad diaria: la huella y la contrahuella.
¿Qué son exactamente?
Aunque parezcan términos complejos, son conceptos muy sencillos de entender cuando desglosamos el movimiento:
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La Huella (H): Imagina el lugar donde apoyas el pie en cada escalón. Esa superficie horizontal es la huella; es la profundidad del peldaño que recibe tu peso.
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La Contrahuella (C): Ahora, visualiza la parte vertical del escalón, la que «sube» de un nivel al siguiente. Esa altura es la contrahuella y determina cuánto esfuerzo requiere cada paso.
En esencia, la huella te da el espacio para pisar y la contrahuella determina cuánto te elevas.
La importancia del diseño: ¿Por qué no valen «cualquier» medida?
En Kaitek Arquitectura, entendemos que el diseño de escaleras es un pilar fundamental en la funcionalidad y estética de un espacio. No se trata solo de conectar niveles, sino de garantizar:
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Comodidad y Ergonomía: Una escalera bien dimensionada permite un ascenso fluido. Si las medidas fallan, aparece la sensación de «paso corto» o «paso pesado», convirtiendo el trayecto en una tarea agotadora.
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Seguridad (y la psicología del paso): El cerebro humano es increíblemente eficiente: tras los dos primeros peldaños, automatiza el movimiento. Si un arquitecto quisiera jugar al villano de película, solo tendría que diseñar una escalera con un solo escalón un centímetro más alto que los demás; el tropezón está garantizado. Esa falta de uniformidad es una trampa invisible; por eso, la precisión milimétrica es nuestra prioridad.
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Normativa y Accesibilidad: El Código Técnico de la Edificación (CTE) no es un capricho. Establece que la huella debe ser de al menos 28 cm y la contrahuella situarse entre 13 y 18,5 cm para garantizar que cualquier persona, independientemente de su agilidad, pueda usarla con seguridad.

La Ciencia detrás del Paso: La Fórmula de Blondel
Para que una escalera se sienta «natural», los arquitectos utilizamos una regla de oro del siglo XVII que sigue vigente hoy. La Fórmula de Blondel establece la relación ideal para que el ritmo del cuerpo no se rompa:
Esta ecuación busca replicar la longitud promedio del paso humano. Cuando se respeta este equilibrio, la escalera deja de ser un obstáculo y se convierte en un recorrido intuitivo.
El Sello Kaitek: Calidad en cada Peldaño
En Kaitek Arquitectura, cada proyecto es único. No solo aplicamos fórmulas, sino que consideramos el contexto:
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Uso previsto: No se diseña igual una escalera principal de gran tránsito que una de servicio o una privada en una vivienda unifamiliar.
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Materiales y Estética: La madera, el metal o el vidrio cambian la percepción del paso. Jugamos con elementos como el «vuelo» (el borde que sobresale) para ganar superficie de huella sin ocupar más espacio en planta.
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Accesibilidad Universal: Diseñamos para el futuro, asegurando que la transición entre niveles sea amable para todos los usuarios.
En definitiva, las medidas de huella y contrahuella no son meros datos técnicos; son la esencia de una estructura bien pensada. Son la clave para que, como decía Cortázar, el acto de subir sea algo más que un simple esfuerzo físico: sea una transición segura, cómoda y armónica.







